Decant Brut de Brut Parfums Prestige
Rango de precios: desde $1.490 hasta $3.990
IVA incluido
Brut de Brut Parfums Prestige es un perfume perteneciente a la familia olfativa Aromática Fougère orientado para el público masculino. Brut de Brut Parfums Prestige es una creación de Karl Mann lanzada en el año 1964. Dentro de sus características principales tenemos;
Notas de Salida: lavanda, anís, bergamota, albahaca, flor de azahar del naranjo y limón (lima ácida)
Notas de Corazón: ylang-ylang, geranio y jazmín
Notas de Fondo: cumarina, almizcle, madera de sándalo, musgo de roble, haba tonka, vainilla, pachulí y vetiver
Concentración: Eau de toilette
Estilo: Masculino – clásico – Maduro
Recomendación de uso: verano – primavera. Dia 100% recomendado. Noche 20% recomendado.
Perfumista: Karl Mann
¿Qué dicen algunos reseñadores de Brut de Brut Parfums Prestige?
Brut Eau de Toilette: Fougère clásico, masculino y sin rodeos (1964)

Para quienes aman lo vintage: Brut es una postal intacta de cuando la perfumería masculina hablaba con lavanda, anís y musgo de roble, y el fougère era sinónimo de presencia. Nació en 1964 (entonces bajo Fabergé; hoy bajo el paraguas de Unilever en la mayor parte del mundo) y sigue siendo un referente para quienes disfrutan esa elegancia de barbería, directa y varonil.
La primera pulverización es un ritual antiguo: espuma caliente, toalla en la nuca, navaja al ras. Lavanda nítida, un anís seco que afila, y el verdor fino de albahaca/cítricos ordenan la escena. No hay azúcar ni efectos especiales: hay limpieza, carácter y memoria. (Pirámide fougère clásica confirmada en bases técnicas).
Evolución en tres actos
Salida — limpia, aromática, tonificante.
Se abre con lavanda, anís y chispa cítrica (bergamota/limón), ventilados por albahaca y un trazo de nerolí. El efecto es fresco y ligeramente especiado, con ese “clic” de ordenarse la camisa antes de salir.
Corazón — barbershop con flor varonil.
Aparecen geranio y flores (jazmín/ylang-ylang) en clave sobria: no endulzan, estructuran. Es el gesto clásico que muchos mayores de 40 reconocerán: la flor está al servicio de la pulcritud, no del romanticismo. La estela es media, muy de “caballero bien arreglado”.
Fondo — musgo, maderas y la firma coumarínica.
Seca sobre musgo de roble, sándalo, vetiver y el acorde cumarínico/tonka que define a los fougère: limpio, ligeramente dulce-seco, con fibra amaderada. Hay también vainilla, patchouli y almizcle, que redondean sin volverlo moderno ni gourmand. Aquí queda la estela que muchos recuerdan del tocador del padre o del abuelo.
Si quieres comprobar cómo conversa esta estructura con tu piel —cuánta lavanda vs. cuánta “tela” coumarínica— pruébalo en decant y síguelo un día real.
Sensaciones y vibra (para amantes de lo clásico)
Brut transmite masculinidad serena: seguridad sin aspavientos, compostura, respeto por el ritual. Cambia el ánimo hacia lo pulcro y decidido; no busca halagos dulces, busca presencia. Por eso enamora a quien quiere revivir la perfumería de antaño con códigos de barbería, fougère y musgo.
Cuándo y cómo usarlo
Brilla en primavera, otoño y días templados; en verano luce por la mañana y, en invierno, se siente nítido bajo abrigo. Es un gran firma diaria para profesionales que prefieren discreción elegante a florituras. En vestuario conversa con camisa blanca, blazer azul o gris, tweed o gabardina; también funciona con denim oscuro y botas pulidas. Público natural: 40+ que crecieron con esta gramática y quieren volver a ella —o enseñarla a la siguiente generación.
Parentesco, autoría y contexto
La arquitectura es el fougère aromático por excelencia: lavanda → geranio/florales sobrios → musgo/tonka. La autoría suele atribuirse a Karl Mann en las bases de datos históricas, y la caja verde con medallón selló su identidad de “clásico eterno”. La marca nació en Fabergé y, con los años, pasó por distintas manos; hoy Unilever gestiona Brut globalmente (con licencias regionales como Sodalis USA en América), pero el perfil olfativo que hizo escuela se mantiene reconocible.
Desempeño (lo que se comenta)
En piel, la proyección es media en el arranque y la longevidad va de moderada a buena, especialmente si apoyas en ropa (la base musgo–sándalo–tonka se adhiere bien a tejidos). Como todo clásico con décadas encima, hay variaciones por lote/mercado; aun así, su firma verde–aromática permanece. (Clasificación y acordes corroborados).
Conclusión
Brut Eau de Toilette es el fougère de manual: lavanda recta, anís que afila, corazón de barbershop y un secado de musgo y tonka que huele a traje bien planchado. Si extrañas esa masculinidad clásica que no pide permiso, aquí tienes un regreso con todas sus letras.
Si te resuena, pruébalo en decant en Coleccionando Aromas y deja que te cuente su historia en tu propia piel.
Pirámide Olfativa de Brut de Brut Parfums Prestige

Perfumista
Karl Mann
Karl Mann es el nariz acreditado detrás de Brut para Fabergé, uno de los fougère masculinos más influyentes del siglo XX. Su nombre aparece en bases de datos especializadas y repertorios técnicos como autor de la fórmula que fijó el código “lavanda–anís–musgo/tonka” en el imaginario popular. Aunque su trayectoria pública está escasamente documentada, su asociación con Fabergé y la autoría de Brut (atribución recurrente desde los años sesenta) lo sitúan en la historia de la perfumería como el creador de un clásico transgeneracional.
¿Cómo nació Brut? — del ritual de barbería al icono verde
La escena es Nueva York, década de 1960. Fabergé quiere una fragancia masculina que huela a ritual de afeitado y traje recién planchado; que sea directa, limpia y con carácter. El encargo recae en Karl Mann, quien traza una arquitectura fougère sin rodeos: lavanda nítida para la columna vertebral, anís para afilar, cítricos para ventilar y una base de musgo de roble, vetiver, sándalo y cumarina que vista la piel como franela fresca. Así se gesta el perfil que millones reconocerán como “olor a hombre” durante décadas.
El lanzamiento de Brut se inscribe en 1964, cuando Fabergé introduce la marca y la fragancia en el mercado; algunas fuentes catalogan la versión eau de toilette principal como edición 1968, diferencia habitual en archivos por formatos y mercados. La “doble fecha” convive en la literatura especializada, pero la autoría de Mann y la pirámide olfativa permanecen constantes.
El diseño comunica la tesis sin hablar: botella verde con medallón plateado y lenguaje de barbershop sobrio, pensado para distinguirse en tocadores y escaparates. El éxito fue inmediato; en Reino Unido, la campaña con el boxeador Henry Cooper y su lema “splash it all over” fija el gesto cultural: Brut es una manera de arreglarse, un último paso antes de salir.
Mann no persigue dulzor ni exotismos: busca presencia. La lavanda abre recta, el anís y la albahaca tensan el acorde, los cítricos ordenan; en el corazón, geranio y flores sostienen la limpieza sin volverla blanda; y en el secado, musgo/tonka firman una segunda piel masculina, seca y ligeramente amable. Es el molde del fougère clásico explicado en una sola pulverización.
El fenómeno escala tanto que en 1968 aparece Brut 33, una línea “ligera” con 33 % de la fragancia original, empaquetada en materiales más económicos para democratizar el acceso. A partir de los noventa, el universo Brut queda bajo el paraguas de Unilever a nivel global (con excepciones regionales), pero su identidad —verde, aromática, de barbería— se mantiene reconocible.
En paralelo, Brut se convierte en pieza de cultura popular: anuncios, patrocinios deportivos y nombres propios lo empujan más allá de la perfumería. Pero la razón de fondo permanece olfativa: Karl Mann afinó un lenguaje sencillo y eficaz que cualquier piel entiende —limpio, seguro, sin aspavientos— y lo embotelló con sello de casa. De ahí su condición de “clásico para siempre”.
Hoy, al rociarlo, la historia vuelve: lavanda fresca que despeja, especia limpia que ordena, maderas y musgo que sostienen. Es el eco del primer briefing de Fabergé: un perfume para el después del afeitado, para la camisa blanca, para el hombre que quiere oler como él mismo, mejor. Lo que comenzó como un encargo preciso en los sesenta terminó siendo un alfabeto que marcó a generaciones.
Para Perfumeadictos









Marcelo –
A veces se desprecian perfumes económicos sin saber ni haber confirmado que huelen estupendos, Brut ni huele antiguo ni tampoco barato, versátil masculino.